Logia Nikola Tesla

EL MASÓN ENTRE EL SÍMBOLO Y LA REALIDAD

9 de agosto de 2025

Escuela Internacional de Capacitación Masónica Mariscal Andrés Avelino Cáceres del Perú

04 de Mayo de 2025

ENTRE EL SÍMBOLO Y LA REALIDAD

Por el H. Rubén Ferradás

Buenas Noches Ilustres y Poderosos Hermanos Presentes, Grandes Maestres, Grandes Dignatarios y Hermanos Todos. Hermanos Organizadores de la Escuela de Capacitación Masónica

Queridas Hermanas y Hermanos, A modo de introducción digamos que esta será una charla de masonería práctica, de cómo la masonería nos ayuda a vivir. Me gusta decir que así como la Ciencia es el diálogo más fecundo que el Hombre ha entablado con el universo, la masonería es la mejor conversación que la humanidad se ha dado consigo misma. Más que la propia filosofía, en la cual también abreva y ya veremos por qué.

La masonería nos enfrenta a los ciclos de nacimiento, regeneración y muerte, a lo trascendente y a lo mundano. A la complejidad de la naturaleza humana, con sus luchas, y contradicciones. Y en esa suerte de primer piso del edificio que vamos a construir, en la cámara del aprendiz, se dan las primeras leyendas y enseñanzas que serán soporte de las que irán agregándose en cada grado. Y así de manera preliminar suelen ser presentadas de manera dual:

Los Blancos y los Negros

La noche y el día

La Materia y el espíritu

El cuerpo y la mente

El fanatismo y la fraternidad

La razón del Compañero y la Emoción del Aprendiz

La virtud y los vicios etc.

Esta dualidad entre lo simbólico y lo real es similar a la de la mente y el cuerpo, que al unirse con un propósito actúan por complemento no en lucha por oposición dialéctica, y esa interacción mediada por el método masónico debe tender a su operatividad en nuestras vidas y en la sociedad.

 Dentro de la propia concepción simbólica investigadores como Ferrer Ventosa ven otra dualidad, haciendo hincapié en una aparente contradicción, estando el símbolo abierto a interpretaciones esotéricas, míticas, de corte o tradición hermética que invitan a una reflexión alquímica, metafísica etc., y también a interpretaciones más racionales de las que derivar enseñanzas prácticas y morales. Quienes estamos en la Orden sabemos que esa aparente contradicción es salvada en forma superadora por la propia hermenéutica masónica. Esta hermenéutica particular es la que nos ayuda a vincularnos mejor con nuestro entorno.

Repasemos ahora algunas características del símbolo antes de pasar a su operatividad. Su polisemia. Las múltiples interpretaciones de los símbolos nos enseñan para nuestra vida que la realidad misma, los hechos que nos rodean, pueden tener diferentes interpretaciones, que no debemos apresurarnos a juzgar y dictaminar.

Cualquiera de los símbolos que pensemos están impregnados de al menos esta doble faz. Por ejemplo el mazo es muestra de nuestra voluntad, del impulso volitivo de mejorarnos, del esfuerzo de conocimiento y abstracción pero también en la vida real de la fuerza y dureza con que golpeemos.

Así como en derecho se busca la unificación de criterios y la claridad de significados para que el ciudadano tenga certeza y seguridad jurídica, en la Orden por el contrario debemos estar atentos y vigilantes que esto no ocurra. Ya que las diversas interpretaciones de los símbolos garantizan la pluralidad de ideas. El propio Templo no escapa a esta dualidad, ya que es el lugar material donde nos reunimos y todo en él es simbólico. Está poblado de símbolos. Por otra parte todo símbolo es un signo, y toda la cultura humana está atravezada por ellos, signos son las palabras y letras que nutren nuestras lenguas. Con signos intentamos representar el lenguaje del cosmos con sus fuerzas de atracción y repulsión gravitacionales y electromagnéticas, etc. Tenemos signos para representar el infinito en el lenguaje de las matemáticas. La Biología tiene su propio lenguaje para el Legado, el DNA cuya misión es conservar las características de la especie a la siguiente generación.

Decíamos que una de las maneras que nos vinculábamos con el entorno y con la cual expandimos nuestra cultura es mediante el lenguaje, pensemos en la palabra de Pase:

Como dijo una Hermana de nuestro taller, la Hermana A. B. días pasados, en un trabajo, la palabra de pase es para el que viaja, el que se está moviendo en busca de nuevos aprendizajes, es la que permite acceder a nuevos caminos, la que abre puertas. Y la apertura de puertas en el mundo profano depende también del cuidado y la mesura con que peticionemos o pidamos. Y si le pedimos la palabra a un Hermano que no es del grado no podrá darnos una respuesta, ésa es otra enseñanza, que recuerda la vieja anécdota de la Ínsula Barataria en el Quijote. Repasémosla, para pasar de un extremo al otro de la Isla había que cruzar por un puente donde un oficial interrogaba ¿por qué motivo quiere pasar? Si se contestaba la verdad se le dejaba franquear el puente. Si mentía se le ahorcaba. Hasta que llegó un buen Señor que al ser inquirido sobre sus motivaciones respondió “Vengo a ser ahorcado” hecho que deja sin respuesta posible a los interlocutores. Si lo dejan cruzar habrá mentido, si lo ahorcan habrá dicho la verdad y no correspondía el castigo. Seamos prudentes a la hora de actuar para no llevar a los seres de nuestro entorno a un callejón sin salida. A presionarlos tanto que los dejemos atados de manos, sin solución o respuesta posible.

Pasemos ahora a la Palabra Sagrada, cada grado la tiene:

Así como cuando somos retejados en Logia debemos decir la palabra apropiada, en la vida cotidiana, al ser consultados o interrogados debemos responder lo correcto, no sólo por veraz, sino también con corrección. La sacralización de la Palabra en los distintos niveles de la Orden nos predispone a ser cuidadosos con todas ellas. No es que desconozcamos las palabras vulgares, o que no podamos usarlas, es que sencillamente no las necesitamos para hacernos oír, y tan es así que en algún ritual encontrarán frases como al masón lo reconoceréis por la rectitud de sus acciones y la sabiduría de sus discursos.

Ese cuidado en el discurso que evita la agresión personal y se centra en las ideas es el fruto de la Tolerancia ejercida en nuestros talleres y esencial para la vida democrática.

Claro que no todo es tolerable, como decía el Hermano Tomas Mann en su novela la Montaña Mágica la tolerancia se vuelve un crimen cuando es tolerancia con el mal

Si alguien sustenta ideas totalitarias, xenófobas o fascistas no tenemos porqué tolerarlas. Debemos combatirlas argumentando. Lo mismo que si alguien afirma que los reptilianos conviven entre nosotros, provienen del centro de la Tierra y tienen un metro y medio de altura sin aportarnos ninguna evidencia. O que en la estrella Alfa Centauro residen pigmeos verdes. Debemos discutir esas afirmaciones. No significa que no creamos en la posibilidad de otros tipos de vida, sino que en ésas afirmaciones en particular no hay sustento empírico

No da lo mismo la opinión de un aventurero que la de un astrónomo que lleva años observando el sistema Alfa Centauri.

No tenemos que respetar ideas contrarias a lo evidente y eso no significa que dejemos de apreciar y estimar a la persona. Muchos pueden estar en nuestras logias. Lo que estamos poniendo en tela de juicio son sus ideas no su persona. Si la persona se ofende es por falta de entendimiento, puesto que no estamos atacando su dignidad, su persona, sino sometiendo a debate las ideas, sería como dice Javier Otaola ex Gran Maestre español en su libro Hermenéutica Masónica un pecado de lesa inteligencia.

Y responde a que aunamos masoneria con conocimiento. Desde que la masonería moderna se convirtió en hija de la Ilustración

Pero la Ilustración no debe ser reducida a una época, a un período de tiempo localizado en el siglo XVIII, la Ilustración es una obra inacabada, nosotros somos la Ilustración, una obra inconclusa una tarea en proceso para pasar del Homo Sapiens al Homo Faber, del hombre que sabe al hombre que además de saber es capaz de crear, fabricar, construir, inventar, etc.

Decía Karl Marx en sus tesis a la filosofía de Feuerbach Que la filosofía se había ocupado durante dos milenios de analizar y comprender el mundo pero no de transformarlo.

La masonería ha perdurado hasta nuestros días porque fue capaz de imaginar un mundo nuevo y hacerlo posible. Allí es donde aparece esta suerte de sincretismo ecléctico del método masónico que abreva de todas o las principales tradiciones, filosóficas y religiosas, con el fin último de obrar en sociedad. Refugiarse sólo en la Gnosis es huir del mundo. Ortega nos diría “Masones a las Cosas”

“Hay que querer soñar” decía el Tango

“Soñar con un querer arrobador”

Depuestas ya las Armas de la Revolución, tras dos siglos de emancipación habiendo paz y concordia en las naciones de la América nuestra tarea es ser custodios del pluralismo y de las instituciones. Trabajar por la Libertad y la Igualdad. Compás y Nivel en la sociedad.

Y hacia adentro podemos hacer el siguiente ejercicio ¿que idea o concepto teníamos de Libertad o de Igualdad cuando fuimos iniciados y cómo se ha ido modificando tras un tiempo en la Orden? La Libertad se consigue de algo o de alguien, tiene un origen, pero debe tener también un fin, el ¿para qué? Cuando nos liberarnos debemos dejar cosas atrás, y encontrar un nuevo sentido, identificar ése propósito personal es parte de la tarea de autoconocimiento que la masonería nos propone. Esa es la evolución

Evolucionamos por la práctica del Ritual, en el esfuerzo de tratar de mejorarnos, pulir nuestras aristas, y por la factura de planchas o trazados. No es un conocimiento académico, es una praxis mediada por liturgia y el método. Cuando se lee un buen trazado, a más del Halago intelectual de escucharlo y del depósito de saber o conocimiento que nos deja, asistimos a la revelación de la verdad personal de un hermano, de sus dudas, interrogantes, etc. Al que luego se suman los aportes de los demás construyendo el conocimiento colegiado.

Esa practica desemboca en la vida civil o profana cuando un Hermano se encuentra en posiciones de liderazgo y somete a consulta sus iniciativas, busca el consenso. Traza los planes poniéndolos en consideración de los interesados. No los impone. Se toma el tiempo necesario de argumentar y explicar la necesidad o la urgencia de las medidas.

El simbolismo de la Iniciación. En el fondo, una iniciación es una transformación en nosotros. En la vida cotidiana abundan las iniciaciones, la paternidad, la maternidad, la adolescencia, el despertar sexual, El asomarse a la Ciencia la filosofía, el arte., etc.

Algo ha cambiado en nosotros para siempre.

Y en cada Iniciación, Aumento de Salario etc. se repiten las preguntas.

Volvemos a escucharlas y pensarlas porque el masón está constantemente repasando sus ideas y conceptos. Cada recipiendario contesta con algún matiz distinto que nos ofrece nuevas perspectivas.

La duda y el Preguntarse es inherente al método masónico, es propio de nosotros, preguntas simples ¿tiene sentido esto? ¿Es plausible? y eso nos ayuda a reconocer fake news, escapar de los algoritmos que buscan mostrarnos algunas cosas y no otras, evitar los timos y engaños virtuales etc.

Tras las preguntas y las pruebas sobreviene el Juramento. Juramos comprometernos con esos valores, ese compromiso asumido nos obliga a marchar, “¿está ud. dispuesto a defender la inocencia y la virtud contra la maldad y la tiranía?” Ya se pasaron las pruebas, se juró, se nos concedió la luz, es hora de caminar, el masón marcha hacia adelante buscando más luz, entró al templo buscándola, por eso cuando un Ap. o sobre todo un compañero entusiasta nos acerca un proyecto de vinculación, ya sea que desee participar en un voluntariado, en ayuda social, en un club deportivo, en una ONG, crear una mutual o una fundación, diseñar un crowfounding, etc., debemos escucharlo, estudiar su factibilidad, hace poco ingresó pero está tan entusiasmado que ya pugna por salir del Templo. Apoyémoslos, no trunquemos sus sueños. No los privemos de ese entusiasmo, son la Juventud de la Masonería, la que está llamada a los cambios por carecer de compromisos con el pasado, traen consigo la fuerza del mazo que necesita la orientación del cincel y culmino con las dos primeras herramientas de nuestro antiguo oficio, porque somos albañiles, que tenemos que soñar con ser Arquitectos del Progreso Humano.

R.F

VIDA DE JOSÉ HERNANDEZ (1834-1886)

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LA AUTORIDAD EN MASONERÍA

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Quien sabe mandar lo hace en Armonía no buscando conflictos, gánase su respeto por acciones no por discursos. Cuida de todos los miembros del taller, cuida que todos puedan trabajar, que todos puedan asistir, que nadie monopolice la palabra callando a otros, que no...