LAUSANA Y LA TENTACIÓN VITALICIA
Tras la sistematización del REAyA en la escala de 33 grados en 1786, el convento de Lausana (1875) intentó arrojar luz sobre el siempre controvertido ordenamiento normativo, sin embargo observado a través del prisma del siglo XXI (y ya durante el siglo pasado) parte de su articulado nos parece anacrónico y antirrepublicano.
El Art. III sostiene que los oficiales permanecen en ejercicio en sus cargos durante nueve años y esta condición es de carácter reelegible. Esto no es precisamente lo que podríamos llamar un precedente ejemplar. Al desconocer que el Gobierno es un medio y no un fin, durante el siglo pasado se favoreció que diversos masones encontraran la excusa para postularse o expresen la pretensión de ocupar cargos de forma permanente, casi de carácter vitalicio. Sin comprender la enseñanza y la sabiduría del renunciamiento a la figuración personal. El Ego de ningún hermano debe ser más grande que la Institución. Cuando estas situaciones confluyen, el Gobierno es buscado como un botín en vez de, como un medio transformador e innovador de progreso y crecimiento. Por una regla madre, en el espacio donde somos invitados a reflexionar y debatir sobre democracia republicana, caracterizada por el pluralismo, la independencia de poderes y la alternancia en los cargos, los oficiales pueden eternizarse en ellos. Estando el escocismo impregnado de su triple condición de Hecho, Norma y Valor, (Ver Sentido del Rito Escocés del entrañable Hermano López Reynaudo), tres patas de las que no puede faltar ninguna, vale decir de su vertiente sociológica, jurídica y axiológica, es esta última la que nos impide absolver la norma. Cierto es que el Guardián mora hasta el final de sus días. Los cuerpos masónicos son ya su familia. Quizá la creación de dignidades que expresen reconocimiento y respeto sincero del tipo de Honorarios y Consultos, Eméritos, etc. puedan ayudar, ya que otra vez nos enfrentamos a la disyuntiva ser o parecer
LA CANTIDAD Y LAS CARTAS PATENTES
Algunos señalan que Las cartas patentes funcionan como ariete de poder, (de hecho sin el antojo de Constantino, Bergoglio no pasaría, con suerte, de sacristán en Roma) pero también es verdad que se trata muchas veces de un poder necesario, y su función principal debería ser la de garantizar que hay usos y costumbres que se han recibido y que se están en condiciones de transmitir.
Sucede que en ocasiones no se transmite del mismo modo, por ejemplo en la masonería diseccionada de Samuel Prichard, que reúne rituales de alrededor de 1730 podemos leer:
P. ¿Dónde fuisteis hecho un Masón?
R. – En una Logia Justa y Perfecta.
P. – ¿Qué constituye a una Logia Justa y Perfecta?
R. – Siete o más.
P. – ¿En qué consisten?
R. – Un Maestro, dos Vigilantes, dos Compañeros del Oficio y dos Aprendices Aceptados.
En otros rituales de la época el mínimo de maestros es cinco, y en los menos siete. ¿Cómo es que sostenemos la intransigencia del siete sin violar los usos y costumbres?
¿Qué se patenta? Una tradición que se recibe y transmite. La patente garantiza o asegura que esa tradición fue recibida y transmitida. ¿Cómo se transmite? Por vivencias iniciáticas y comunicación. Los grados y enseñanzas se transmiten por trabajo presencial y tradición oral en nuestros templos. ¿Qué utilizamos para ello? Un conjunto de prácticas, reglas y normas que incluyen signos, toques y palabras en cada ceremonia, es decir Rito y Lenguaje. ¿Qué caracteriza un lenguaje? ¿Cuál es la función del lenguaje? Comunicar, transmitir, interactuar, etc. Por ejemplo, el Universo todo, en su conjunto, aunque no lo entendamos, tiene su propio lenguaje, nosotros le llamamos física, y a través de ella interactúan las partículas y los planetas y los iones etc., por campos gravitacionales, eléctricos, magnéticos comunicados entre sí a lo largo del espacio. La vida tiene también su lenguaje de recepción y transmisión, los códigos genéticos que modelan las característisticas y el cuerpo de una especie etc. Cuando lo que se recibe es cuidado y preservado, da lugar a la Herencia.
La vida misma es arbitraria, no elegimos nacer como seres humanos, creer que hacemos mal al comer animales o vegetales es desconocer que la alimentación, -hasta que estemos en condiciones de sintetizar comida a bajos costos- es en el fondo, un acto de violencia, toda ves que otro ser (vegetal o animal) debe ser privado de su vida para alargar la de otros. Para la naturaleza, para el Universo, no hay consideraciones morales, una leona no se arrepiente de arrimar una presa a sus cachorros. La gacela bebe agua para alimentarse no por placer, un leopardo caza por necesidad, etc. El Ser Humano es el único que puede hacer estas cosas por placer, además de por necesidad fisiológica. Podemos comer, beber, ayudar, curar, dañar, torturar y matar por placer no sólo para comer, es allí donde ingresa la noción entre el Bien y el Mal y es por tanto antropocéntrica.
Schelling, para quien el mundo natural y el del ser humano estaban interconectados se pregunta ¿qué papel juega el hombre en el cosmos? y contesta que es parte de él. En algún punto es el más naturalista de los Idealistas alemanes. Para un nihilista el propósito de la vida es simple, sólo ser vivida, no hay propósito. Ese vital ya basta, en la vida misma hay una fuerza que se abre paso contra todo, como una planta agrietando la roca, sin otro fin que existir mientras dure la aventura sobre la tierra. Para otros, los idealistas y realistas, la naturaleza se muestra espléndida, bella y misteriosa porque invita a ser conocida y transformada, y formando el hombre parte de ella, ambas aproximaciones, la de la indagación del entorno y de su propio Ser no están exentas de una dimensión estética.
El Hermano Lessing postuló en su Educación para el Género Humano tres estadíos del Hombre, su infancia o niñez caracterizada por el dios vengativo y resentido del antiguo testamento, un dios celoso y mezquino que quería y defendía a un solo pueblo, su adolescencia en la cual encontraba un dios para todos los pueblos (el nuevo testamento), y una edad madura del espíritu o de la razón, la de la Ilustración donde un hombre de bien podía prescindir de toda contaminación religiosa para establecer una moral laica y justa. Creo que este es el espíritu, para volver a los rituales del siglo XVIII, de este pasaje, también de 1730:
Ex. – Sois un heroico Compañero; ¿de dónde venís?
R. – Del Este.
Ex. – ¿A dónde vais?
R. – Al Oeste.
Ex. – ¿Qué vais a hacer allí?
R. – A buscar lo que fue perdido y ahora se ha encontrado.
Ex. – ¿Qué es lo que fue perdido y ahora se ha encontrado? R. – La Palabra del Maestro Masón.
En el siglo XVIII se va de Oriente a Occidente porque en Oriente ya se perdió la palabra y se encuentra en occidente, Babilonia, Grecia y Bagdad quedaban lejos en el tiempo, y ¿cuál es la palabra desde el punto de vista escosista? Los derechos del Hombre, la noción de dignidad humana, las democracias, las constituciones republicanas, el triunfo de la razón sobre las pasiones, que en el siglo XVIII estaban en Occidente y en pleno siglo XXI siguen vigentes en occidente.
¿Cómo es que ahora vamos a Oriente sin violar estos principios?
Sin embargo Lessing también señaló algunas contradicciones del iluminismo, como la pretensión de que un movimiento o alguien posea la verdad en su totalidad introduciendo la noción de acercamiento paulatino, “El valor del hombre no se define, simplemente, por la verdad en cuya posesión cualquiera está o puede estar, sino en el esfuerzo honrado que ha realizado para llegar hasta la verdad. Así pues, no es por la posesión de la verdad sino por la constante investigación en pro de la verdad como se amplían sus fuerzas, y sólo en ellas consiste su siempre creciente perfeccionamiento. La posesión hace apático, perezoso y orgulloso”
Decíamos en un trabajo presentado a los Venerables Maestros y Consejeros de la Orden en 2022 de la necesidad de recuperar los valores de Ilustración. Lo repetimos en el Simposio Internacional de Masonería en la Universidad Nacional de La Pampa.
Lessing, aun dentro del Zeighest o pensamiento de la época, fue capaz de hacer su crítica moderada a la Ilustración, detectando las que a su juicio eran sus fragilidades. Por el contrario, lo que hoy transitamos, como ejemplifican los videos compartidos por el Soberano Gran Comendador y QH Daniel Riveros, esta especie de retorno al medioevo, con tecnologías del siglo XXI, es, en alguna medida, el resultado del ataque de la posmodernidad cuyo intento de destruir y negar el proyecto de la modernidad hizo mella, finalmente, y por fortuna careció de éxito. Sin embargo su negación del principio de la Realidad, al ignorar el concepto de verdad y la posibilidad real de conocer causó estragos en ámbitos académicos, desde donde se irradió a toda la sociedad. No será esta una crítica de ese tenor, sino por el contrario similar a la de Lessing para que busquemos en la masonería los embriones que aun esperan por germinar. Es necesario pensar los presupuestos o postulados de la masonería del futuro.
ONTOLOGÍA SOCIAL
Anota Lutero en la Tesis número 16 contra las indulgencias “parece que el infierno, el purgatorio y el cielo difieren entre sí en el mismo grado que la desesperación, la duda y la certeza”, uno de los fines de las instituciones democráticas es alcanzar el bienestar general y, a nivel personal, en la vida moderna, la búsqueda de la felicidad, la cual es una certeza subjetiva, cada uno sabe mejor que nadie qué lo desespera, qué lo inunda de temores, qué lo asusta, qué le provoca dicha o qué le hace bien, este carácter subjetivo potenciado por la libertad de elección dentro de la racionalidad, caracteriza al hombre moderno. Para garantía y defensa de estos derechos la masonería mundial, continental, nacional etc., deberia tener representantes discutiendo, dialogando, colaborando con empresas creadoras de inteligencias artificiales para ayudar a testear que sus productos culminen siendo respetuosos del pluralismo, la libertad y tolerancias religiosas, los valores republicanos, etc. La Orden, en tanto institución puede ser vigía de la sociedad, debemos bregar para no depositar esta tarea únicamente en manos de intelectuales, políticos y tecnólogos. Vigilancia epistemológica decía Bachellard que era mucho mejor crítico literario que epistemólogo. Buena parte de la Universidad argentina abandonó este principio pluralista. La masonería es una de esas escasas, sino la única, institución que aun celebra el disenso. Y ése debe ser el rol de las diferentes instituciones de un país, la de administrar los disensos y tensiones que surgen entre los diferentes actores, con el objeto de cuidar el enfrentamiento de ciudadanos contra ciudadanos dando lugar a organizaciones que nuclean grandes grupos y sectores que debaten en nombre de sus representados. La salud de una democracia y de una república es diréctamente proporcional al número y fortaleza de estas entidades de autoorganización popular.
RAZÓN Y SENTIR
El presente espera por una nueva Ilustración. El ethos actual de la masonería es razón y sentimiento, el telos incrementar su membresía, poblarla de Hermanos y talleres, y su desiderátum ayudar a forjar la humanidad del siglo XXI. En Argentina esta tarea es todavía más hercúlea, pues aun no salimos del siglo XX. Platón se preguntaba en la República si sin actos justos ¿puede haber justicia? Sin actos virtuosos ¿puede haber virtud?, sin cosas verdaderas ¿podemos hablar de Verdad?, sin cosas o momentos bellos ¿podríamos hablar de Belleza? La masonería en tanto derivada de la geometría y la arquitectura es incapaz de prescindir de la belleza estética. Somos seres singulares pero también sensuales, desde pequeños nos miramos a nosotros mismos y a los demás, al entorno, incluido el paisaje, esas son las primeras impresiones estéticas de un niño.
La masonería puede ser más que la Ilustración si añadimos nuestra propia percepción interna, porque además de compartir sus proyectos, reflexionar e indagar sobre quienes somos, de donde venimos, cómo conocemos, y qué conocemos, agrega nuestro propio sentir. Somos seres Racionales, sí, sociales, sí, biológicos sí, que además sentimos con subjetividad iniciática. La columna de la Belleza es a la masonería lo que la estética a la filosofía. Sin ella, no podría existir. No sólo por la existencia o la búsqueda de lo bueno y de lo bello, en tanto objetos u obras realizadas o presentes, asequibles a través de la vista o del oído sino por la aparición de lo sublime. Instantes únicos y poderosos que nos transportan junto a todos los sentidos, la razón y la emoción a la vez, que solo tienen lugar dentro de los templos. El que sigue es uno de esos momentos que nunca olvidaremos. En su plancha sobre el Juramento una hermana escribió:
El Juramento Masónico lleva como un sello de Moralidad y Respeto que se deben guardar a todos los Seres y a las Cosas que existen en la Naturaleza (…) Otro concepto Moral de los Masones es el que se refiere a la Reserva la Discreción y el Secreto sobre lo que significa saber guardar de manera estricta los Sucesos íntimos, los Privados y los Particulares de los demás y que no nos pertenece divulgar. Este es un compromiso Social indispensable para poder tolerar a los que tienen ideas diferentes a las nuestras y es la manera de demostrar el Temple que aprendimos a manejar con el objetivo de formar Hombres de Carácter y Discretos
Sigo intentando aprender y cumplir con el Juramento de Iniciación y al cerrar los ojos recuerdo la gran emoción que me embargaba al comenzar una etapa inédita en mi vida de la cual ciento sano orgullo y espero cumplir con lo Prometido y no defraudar jamás a ninguno de los QQ HH :. Masones.
Les agradezco a todos por llevar adelante esta Institución y sacrificase por ella cada día. Sin el aporte de todos los aquí presentes (y los que no pudieron estar hoy) nunca hubiera conocido una Logia y era mi deseo desde la niñez. Gracias de corazón, nunca los olvidare.
La QH Zulma tiene 73 años, nació y creció en el campo, lejos de todo, las letras elementales le fueron reveladas en una casa de familia alcanzando el 4to. grado de escolaridad.
R.F
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