POR EL H. RUBÉN FERRADÁS
Llega Julio, mes de Independencias e hitos de la Historia.
Cuatro fechas y sucesos nos iluminan, el cuatro, el nueve, el catorce y el veintiocho. En todos la Orden tuvo que ver. Tan fuerte y común es el sentimiento de liberación e independencia al género humano que las proclamas de todo el orbe encajan en cualquier país. “Sesenta y tres individuos dejamos la orilla del Rio de la Plata para marchar a tierra italiana a combatir por su redención, (…) a bordo del Speranza llegamos a las costas de España, el capitán bajó a tierra y regresó con la noticia, Palermo, Milan, Venecia y cien ciudades hermanas se habían levantado, La Italia toda respondía al llamamiento a las armas como un solo hombre, marchábamos a realizar nuestros deseos de toda la vida; aquellas armas esgrimidas en defensa de los oprimidos de otros países, íbamos a ofrecerlas a nuestra venerada patria” Escribe Garibaldi en sus memorias
Thomas Paine, desconocido fabricante de corsés en bancarrota y ex empleado recaudador de Impuestos de Inglaterra arribó sin una libra a las Trece colonias, solo con una breve carta de presentación que llevaba la firma del Hermano Benjamin Franklin, meses mas tarde se convertiría en el ideólogo de la Revolución de los Estados Unidos de América, su libro en forma de alegato “Common Sense” publicado en Enero de 1776 vendería 500 Mil copias en una país de tres millones de habitantes, y en sus páginas escribía “el orgullo de los reyes ha sumergido a la especie humana en un abismo de tinieblas y confusión (…) Las revoluciones que se van extendiendo ahora en el mundo tienen su origen en la indagación de los derechos del Hombre; y la presente guerra es un conflicto entre el sistema representativo, fundado en los derechos del pueblo, y el hereditario, fundado en la usurpación”. Por otra parte Nuestra declaración de independencia reza “En la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos diez y seis, terminada la sesión ordinaria, el Congreso de la Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto, y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España”. Y mas abajo “Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General…”. Es interesante recordar que la Unión pensábase como la de las Provincias Unidas de la América del Sud, no del Río de la Plata ya que adhieren a aquella declaración las provincias de Charcas y Chichas.
Al proclamar la independencia del Perú, el 28 de Julio de 1821, San Martín dirá “El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa…”.
Es deseable difundir las acciones, generosas, desprendidas. La honestidad intelectual, el arrojo de valor. La Hidalguía, la Ejemplaridad y la Generosidad son espejos en los que los más jóvenes deben mirarse. Y por tanto es aconsejable que sean visibles. Y se les otorgue la importancia y el mérito adecuados. Por ejemplo cuando San Martín invitaba a su mesa a los derrotados de la jornada. O cuando quemó las cartas de los generales realistas evitando así nuevas persecuciones y divisiones. Seguramente San Martin también cometió errores, pero en masonería no juzgamos hechos o conductas aisladas sino trayectorias. Ningún Hermano está exento de un mal paso, de una rabieta, de salirse de sus cabales influenciado por las presiones cotidianas del medio en que se desenvuelve. ¿Le formaremos causa y levantaremos tribunal por ello?
Dice el Ilustre Hermano Agustín Alvarez “Sabido es que el maestro enseña más con el ejemplo que con la prédica y una lavada de pies a los pobres una vez en el año no contrarresta el año entero de hacerles besar de rodillas el anillo de oro”. La masonería une allí donde la religión desune, “el orgullo religioso del judío, del musulmán y del cristiano proviene de que se consideran elegidos porque se han humillado en la medida necesaria para ser salvados, no sintiendo lástima sino desprecio y odio para los desheredados de la gracia divina, que van a padecer penas eternas”. Alvarez hubiera acordado con el Hermano Garibaldi que en sus memorias también escribía “he atacado al clericalismo, porque en él he creído siempre encontrar el origen de todo nepotismo, de todo vicio, de toda corrupción” . Esta disposición masónica a la Hermandad de los Hombres quedó románticamente retratada por Kipling en su inigualable Poema Mi Logia Madre, sintetizando, “nos reunía el nivel y la escuadra nos despedía”. Mientras, y en el mismo sentido, escribe John Dickie en La Orden, “El acuerdo entre los masones y los fundadores de la República era más profundo que la religión, los principios de la masonería eran universales, mejora personal y hermandad de todos los hombres con independencia de su nacimiento o estatus” Durante mas de tres mil años de civilizaciones fue imposible erigir un gobierno que no fuera monárquico. Para cumplir con los valores de la Declaración de la Independencia, y hacer de la Joven República ese Gran País que son los Estados Unidos de América, era necesario que los gobernantes sean virtuosos para no caer en la tentación de la Tiranía. Y que esa virtud se desarrolle y mantenga en el tiempo. Todo lo cual han conseguido, gracias entre otras cosas, a que la masonería estuvo siempre presente. Durante la primera presidencia de Washington se separó la iglesia del estado. Prohibiendo al gobierno federal y al congreso imponer o adoptar religión.
En los convulsionados tiempos de las guerras napoleónicas esos dos gigantes naturalistas, que fueron Humboldt y Bonpland, tras recoger especímenes y catalogar especies enviaban sus colecciones con la aclaración de que en caso de ser capturado el barco, las muestras fueran remitidas a Sir Joseph Banks, Presidente de la Royal Society, “La ciencia de dos naciones puede estar en Paz, aunque su política estuviera en guerra” Escribía Humboldt. A más de que los tres eran Masones. Luego seguirían su viaje hacia Estado Unidos, a entrevistarse con su tercer presidente, Thomas Jefferson que al acercarse al final de su segundo mandato pudo escribir “Nunca un prisionero al librarse de sus cadenas, sintió tanto alivio como el que tendré yo, al sacudirme las esposas del poder”
John Dickie cuenta también que Washington escribe a una logia “El tejido de nuestra libertad reposa sobre la duradera base de la virtud ciudadana” y que Cuando en 1796 anunció su retiro de la vida pública recibió una felicitación desde la gran Logia de Pennsylvania en la que deseaban “que los Estados Unidos de América siguieran siendo un refugio para hermanos y una logia para las virtudes” Y vaya si lo lograron, más de doscientos años después fuimos testigos de esa virtud. Cuando la mayoría de los gobiernos del mundo, muertos de miedo, se encerraban a si mismos y encerraban a toda la población, los Estados Unidos de América salieron a trabajar, sus científicos a investigar, el gobierno y los ciudadanos aportaron los millones de dólares necesarios, y desarrollaron los antídotos en menos de un año. A costa de un millón de muertos propios. Al egoísmo y la cobardía antepusieron el servicio a la Humanidad. Es que allí, además de no abandonar nunca ese camino de la Virtud se reconoce la propiedad Intelectual. Este ha sido un sello distintivo de Occidente desde 1474 cuando la República de Venecia aprobara para los inventores el derecho exclusivo a los beneficios por la utilización de cualquier dispositivo nuevo e ingenioso. Se quejaba con razón el Ilustre y Poderoso Hermano Lopez Reynaudo de la tendencia de presentar ideas ajenas como propias (el famoso copy and paste), o de su utilización sin mencionar las fuentes. Dice el artículo I de la Constitución de aquel país, el congreso detentará el poder “Para fomentar el progreso de la ciencia y las artes útiles, asegurando a los autores e inventores, por un tiempo limitado, el derecho exclusivo sobre sus respectivos escritos y descubrimientos.» En nombre del absolutismo, el Rey de España era dueño de la nieve que caía sobre Lima y Quito, y mandaba incautarla para hacer sorbetes para la nobleza , en nombre de una picardía sin freno la empresa Myriad Genetics patentó secuencias de genoma humano. El abuso de la corona fue cortado en dos por las espadas de la emancipación, y la ambición desmedida de la corporación por un fallo histórico de la Suprema Corte de Estados Unidos que impide patentar partes del cuerpo humano. Ya que como la nieve, es algo natural.
R.F


