La presencia de San Martín en la Orden, defendida con vigor por Hermanos como ignorada y negada con malicia por sectores afines al clericalismo. A falta de detractores, y de los Ferrer Benimeli de la Historia, recientemente sumamos un nuevo provocador, en cuyo sitio gusta de pedir la palabra, pero LA PALABRA ESTA EN ORIENTE. Como pruebas de inferencia documental citaremos hoy estas cartas que nos acerca el Dr. Enrique Vitale en su Obra -de reciente publicación- «SAN MARTÍN, LA MASONERÍA Y LA CONSPIRACIÓN DEL SILENCIO» y añadimos otros datos presentes en el maravilloso trabajo realizado por el Historiador mercedino Federico Rainero rescatando las actas de la Logia Constante Unión del siglo XIX «LA AUGUSTA Y RESPETABLE LOGIA CONSTANTE UNION, MASONERÍA, POLÍTICA Y SOCIEDAD EN CORRIENTES EN EL SIGLO XIX».
Relata Vitale: «También se instaló la Logia Lautaro sobre la base de los masones que ya trabajaban subrepticiamente en el Plata. La información más seria y absoluta al respecto surgió en el año 1853, cuando el Dr. Andrés Lamas, ministro en el Uruguay, interesado en recopilar la historia de la independencia, le escribió al brigadier general Enrique Martínez, que había sido miembro del Estado Mayor del Ejército de Los Andes e integrante de las logias lautarinas, preguntándole sobre la logias masónicas y la Logia Lautaro. El general Martínez le respondió:
Señor Ministro Don Andrés Lamas. Montevideo, Octubre 4 de 1853.
Sobre las sociedades secretas manifestaré á usted lo que conozco bien. Desde una época remota, existían Masones en el Río de la Plata, tanto que llamó la atención de la Corte de Madrid, é hizo encargos fuertes al Marqués de Sobremonte (entonces Virrey), cuyas disposiciones se dictaron en los años 4 y 5; pero perteneciendo á ella el Secretario del Virreinato Gallegos cruzó toda medida que se quiso dictar sobre la Sociedad á tal extremo que unas noticias muy reservadas que daba Sobre Monte, respecto á ]ella, Gallegos sustrajo la nota. De modo que no habiendo llegado á manos de la Corte aquélla, no pudo dictar medida alguna. Débo de advertir que Sobre Monte no se atrevió a tomar ninguna medida, porque los avisos que había recibido, eran que, á la Sociedad, pertenecían desde los Oidores hasta los últimos Empleados, así civiles como militares, á más de la parte comercial. En este intermedio vino la invasión de los Ingleses, y prisionero Berresford, se le trasladó á la guardia de Luján, y allí se hizo conocer por los signos masónicos del señor D. S. P. (1) y en sus ratos de sociedad le indicó que su expedición no había tenido otro objeto que promover y proteger la Independencia de esta parte de la América Española. S. P. (2) comunicó el pensamiento á N. P., H. V., á C., D., В., М. В. (3) y algunos otros. Todos esos S. S. pertenecían á la Sociedad Masónica, pero tratándose de la Independencia de América, formaron una sociedad separando á los Españoles. Esta empezó sus trabajos haciendo fugar á Berresford, pues éste les aseguró que la expedición que debía llegar á Montevideo serviría para solo proteger sus trabajos; mas esto no tuvo el resultado que se esperaba, así fué que derrotados los Ingleses, y ocupado Montevideo por las tropas Españolas, Liniers persiguió á S. P. y N. P. (4) sin poder descubrir nada. La Sociedad continuó sus trabajos y adelantaba en ellos cuando estalló el 1º de Enero de 1809 la revolución que encabezaba Alzaga, con los Españoles. Ella su objeto ostensible era quitar á Liniers, pero su plan era separar esta parte de América, haciéndola una Monarquía Española, es decir, con Monarca que fuese parte integrante de la Española Europea. La sociedad americana que comprendió era preciso luchar para no perder su posición, consiguió que los S. se decidiesen á sostener á Liniers y fué disuelta la revolución á más de la Sociedad. Desde ese momento la Sociedad Americana, fué preparando la revolución del año 10, para lo que atrajo á su seno, la mayor parte de los Jefes que mandaban Cuerpo y todo siguió bajo su dirección hasta el año 12,-en que llegaron de Europa S., A., Z., C., (5) que traían encargo de establecer la Sociedad de Caballeros Racionales, Esta Sociedad tenía el solo objeto de promover la independencia de todas las secciones de la América Española, y unirse de un modo fuerte para repeler la Europa, en caso de ataque. A esta Sociedad se incorporaron todos los Masones, y toda Parte Civil, Militar, Eclesiástica y el Comercio, y se ramificó con tal velocidad que ya nada se hacía en las Provincias sin que fuese acuerdo de ella.
(Revista Histórica, 1912, 255-259)
El uso de simples iniciales por parte del general Martinez, para referirse a nombres y lugares, no ha sido suficiente para impedir que Andrés Lamas descifre el enigma. A saber: (1) Don Saturnino Peña, patriota que mantuvo correspondencia con Miranda, ante quien asumió la representación del grupo de masones porteños (2) Saturnino Peña, (3) Nicolás Peña, Hipólito Vieytes, Castelli Donado, Beruti, Manuel Belgrano, (4) Saturnino y Nicolás Rodríguez Peña, (5) San Martín, Alvear, Zapiola y Chilavert. Incluirá también a Saavedra, Juan J. Paso, Juan Ramón y Marcos González Balcarce y Álvarez Thomas. (Revista histórica, 1912.2 259)
«Ante este importante documento que fuera publicado en Revista Histórica, Archivo y Museo Histórico Nacional. Imp. El Ilustrado, Montevideo, en el año 1912, no cabe duda de que masonería actuó resueltamente a favor de la independencia antes de la llegada de San Martín y Alvear». Destacamos que El Dr. Vitale tuvo la gentileza de enviar los ejemplares dedicados a los miembros del taller.
Digamos además que también es conocida la respuesta de Mariano Balcarce, Yerno de San Martín al requerimiento de Mitre cuando estaba escribiendo la Biografía del Libertador, reclamándole que en el envío de papeles personales del General se evidenciaba una marcada ausencia de documentación masónica, a lo que Balcarce le responde «Siguiendo fielmente las ideas de mi Venerado Padre político, que no quiso en vida se hablase de sus vinculaciones con la masonería, y demás sociedades secretas, considero que debo abstenerme de hacer uso de los DOCUMENTOS QUE POSEO AL RESPECTO«
Vitale añade este pasaje de la Memorias del General Espejo quien luchara bajo el mando de San Martín y fuera iniciado en la Logia del Ejército de Los Andes» luego integró la Logia Estrella de Guayaquil, llegando a adquirir a los 80 años de edad el grado 33 en el Supremo Consejo bajo la dirección de Vicente Fidel López. Decía el general Espejo «El teniente de Marina Don Matías Zapiola, que se distinguió después de las guerras de la Revolución, y el Capitán de Carabineros Don Carlos María de Alvear, llamado a brillante destino, se afiliaron con San Martín en la sociedad de los Caballeros Racionales. Estos tres oficiales, llegados a Buenos Aires en Marzo de 1812, fueron los fundadores de la masonería política en el Río de la Plata».
Agregamos nosotros que el General Martinez acompañó a San martín en toda su campaña, desempeñándose como Gobernador de Trujillo, y Mariscal del Perú. San Martín le nombró fundador de la Orden del Sol.
Por su parte el Historiador correntino Federico Rainero en su recopilación del Libro de Oro de la «Constante Unión» nos cuenta que siendo fundada por Berón de Astrada, el Coronel, Angel María Nuñez, Pedro Farré, (que sería luego Gobernador), y otras destacadas personalidades de Corrientes. Pasados los años ante el requerimiento del Secretario de la Gran Logia don Manuel Langenheim, sobre estos hechos, el Coronel Manuel de Olazábal, por carta le contesta: «la Logia de Corrientes se fundó en 1834, y de ella formaron parte el Gdor. Berón de Astrada, y otras prominentes figuras de la Provincia y del Ejército Libertador, yo fui Iniciado en la Logia del Ejército de Los Andes, al igual que mi Hermano Félix. El Coronel Nuñez la reorganizó en 1841.
San Martín no sólo fundó la Logia del Ejército de Los Andes sino que la presidió como Venerable, volviendo a la Obra de San martín el Dr. Vitale narra el levantamiento de Columnas de Asilo del Litoral en Paraná en 1860, por iniciativa de Derqui, (otro gran presidente sobre el que haremos una entrada propia, cuyos restos mortales no fueron aceptados en lugar sagrado por «masón impenitente» estando afectado de Excomunión Mayor prohibiéndose su sepultura por la autoridad eclesiástica como decía la esquela). Al informarse el cuadro Lógico del nuevo taller, cada miembro debía escribir su nombre, apellido, año y logia donde se inició y nombre del Venerable Maestro. Un coronel de apellido Ramiro, edecán de Derqui, firma declarando «Fui iniciado en La Logia Del Ejército de los Andes en 1819, presidió como Venerable Maestro José de San Martín«. Joaquín María Ramiro era un joven Teniente en 1818 cuando se unión al Ejército de los Andes, Combatió en Chacabuco, Maipú y Cancha Rayada.
A los fines del interés de nuestra comunidad menciona Rainero que la Logia Valeper fue fundada por Lafinur en 1825. Y no menos importante es su revelación, de que la primera Gran Obediencia Nacional, el Gran Oriente de la Confederación Argentina seguía con vida y funcionando en la década de 1860, contrariamente a lo que se afirma con frecuencia acerca de una existencia efímera de solo meses. De hecho la Logia Constante Unión estaba afiliada y en una de sus actas se lee que el 06 de Junio de 1859 el Venerable Maestro José Massera informa que el Gran Oriente de la Confederación Argentina había conferido grados a 19 Hermanos del Taller. En dicha tenida se designa miembros Honorarios de la Logia Constante Unión a los Doctores Miguel Valencia, Ildefonso Isla, Pedro Diaz de Vivar, y Alejandro Brown, también a los Señores Julio Mepsine y Esteban Señorans, todos dirigentes del Gran Oriente de la Confederación, y lo mismo hacen con el Venerable Maestro Ramon Goyne de la Logia Unión y Filantropía de Gualeguaychú, Pablo Odicini de Unión y Beneficencia Número 11, de Montevideo, Adolfo Vaillant y Luis Lerena de la Logia Amis de la Patrie también de Montevideo. La logia donde se inició Garibaldi!! y que dependía del Gran Oriente de Francia. Esto habla del alto grado de relacionamiento que existía en la masonería del Litoral en tiempos de la Confederación, mientras Paraná era la Capital de la República. También formaron parte de la constante Unión, como hemos expresado en otra entrada Jose Hernandez, autor del Martín Fierro, el general José María Paz, etc


